El concejal Juan Ramos se refirió al debate abierto en torno a la posible venta de terrenos municipales y al rol que debe cumplir el Concejo Deliberante frente a este tipo de decisiones que involucran el patrimonio público de la ciudad.
En ese marco, Ramos remarcó que los bienes públicos no pertenecen a una gestión de turno, sino que forman parte del patrimonio común de todos los vecinos y vecinas de Baradero, por lo que cada expediente debe ser analizado con responsabilidad, información completa y una mirada de largo plazo.
“El rol del Concejo no es aprobar o rechazar de manera automática. Es pedir información, analizar las tasaciones, comparar valores y asegurarse de que cualquier decisión cuide lo que es de todos”, sostuvo el edil, destacando que controlar no es poner obstáculos, sino ejercer correctamente la función para la que fue elegido.
Ramos explicó que vender un terreno puede ser, en algunos casos, una herramienta de gestión, pero advirtió que vender sin planificación o a valores que no reflejan la realidad del mercado implica un riesgo para el futuro de la ciudad. “Los recursos son finitos, y el patrimonio público también. Por eso la pregunta que debemos hacernos es qué pasa después, cuando ya no quede nada por vender”, señaló.
Finalmente, el concejal subrayó que el Concejo Deliberante tiene la responsabilidad de pensar más allá de la coyuntura, garantizando transparencia, cuidado del patrimonio y decisiones que no comprometan a las próximas generaciones. “Baradero necesita soluciones, pero soluciones bien hechas, con papeles sobre la mesa y pensando en el futuro de la comunidad”, concluyó.